miércoles, agosto 16, 2006

Un año sin infierno

Por Sandra Romandía Vega
HERMOSILLO.- El despertar
de un lunes por la mañana cambió
su vida. Ya estaba pensando. Ya sentía
emociones que pensaba no eran terrenales.
Caminí hacia la tienda y en el momento
que el reloj marcó las doce del
día decidió, literalmente, hacer
un alto en su camino y voltear a su izquierda:
la calle privada del Razo daba al final con el
Centro de Integración
Juvenil. Lo pensó varias veces y sentía emoción.
"No son emociones reales", se repetía. No entendía nada.
Caminó y se acercó al centro para solicitar
información.
Con los pasos nerviosos pero
seguros, Enrique, de entonces
36 años de edad, abrió la puerta
de las misteriosas oficinas. Entró y ahí encontró
la salida a lo que él llama su infi-
erno
Ayer se cumplió un año
y dos días desde que Enrique
dejó de consumir cocaína después
de casi dos décadas de ser
adicto a ella.
“Llegué solo y mi alma, pedí
información, me pasaron con
la trabajadora social y ya quedé
de venir a las sesiones”, dice el
hombre que viste de vaquero.
Hoy su pasado de adicción
a la cocaína, parece haber quedado
atrás. Su sonrisa espontánea,
su voz segura y su mirada
tranquila refl ejan el olvido de
los días cuando su problema lo
hizo separarse de sus tres hijos,
esposa y hogar.
Desde hace un año, su vida cambió
gracias a su tenacidad, la técnica de acupuntura,
atención sicológica y
siquiátrica.
Ahora Enrique sonríe: tiene
a sus hijos, un trabajo, una pareja
y un año sin su infierno. Quiere más.

sábado, agosto 12, 2006

Hot cakes’ de bienvenida


EN SONORA, 165 MIL NIÑOS RECIBEN DESAYUNO ESCOLAR
El primer desayuno escolar que sirvieron en la escuela Ramón Real Carrazco, arrancó sonrisas.

Por Sandra Romandía Vega.

HERMOSILLO.- Su expresión lo decía todo: dos ‘hot cakes’ recién hechos bañados en miel fueron causa de las más grandes sonrisas mañaneras.

Alexandra Yamilé Morales de 7 años de edad, saboreó ayer el primer desayuno escolar en su escuela Ramón Real Carrazco, el cual podrá disfrutar durante todo el ciclo escolar al igual que 165 mil niños más de Sonora.

Aunque ya había desayunado un pan en su casa, no dudó en enterrar el tenedor en los ‘hot cakes’ calientes y llevárselos a la boca rápidamente.

“Me gustan mucho los hot cakes, mi nana a veces me los hace, mi mamá no porque trabaja”, dijo la pequeña después de unos segundos de masticar sin tener idea quizá, que todos los alimentos que empezará a consumir. En el desayunador escolar están monitoreados por el Centro de Investigaciones en Alimentos y Desarrollo.

Alexandra es de sonrisa sencilla y piensa algunos segundos antes de responder a las preguntas.

“Me gusta que haya hot cakes”, comentó.

Todas las mañanas, su nana la prepara para ir a clases, ya que su mamá trabaja como guardia de seguridad. “Mi mamá no tiene tiempo de hacerme el desayuno, mi nana viene a la escuela cuando le toca para ayudar a hacer la comida”, revela.

Ayer fue su primer día en segundo, en la primaria de la colonia Carmen Serdán.

Junto con una treintena de niños disfrutará a partir de ayer de desayunos calientes todos los días.

lunes, agosto 07, 2006

sólo una.




Todos los lugares son tan iguales, y tan distintos, que nos asusta pensar lo contrario. En cada sitio un vulgar destino se advierte y la burla de aferrarse a buscarle sentido a la vida se enciende.
No hay amaneceres hostiles, desde cualquier caldera urbana. No hay atardeceres simples, desde ningún avistamiento de desolación.
Hay candados en las angustias inherentes al deseo, y al deseo de no desear también. Y al pretexto de hablar por intercambiar ideas, y entretejer sueños, risas.
No hay excusa ya aún en los azules más lejanos de estas tierras.
No hay diferencias entre los otros y los unos, y yo y tú. Bueno sí, sólo una.

domingo, agosto 06, 2006

Esperar la espera de la espera de la espera.. Quiero el amanecer

Mañana empiezo un viaje que deseé desde que mi papá dejó un esperma en el óvulo de mi mamá, yo creo.

No tengo mucho dinero, soy una empleada común de un diario. No me mantienen mis padres.

Pero no importa, aproveché mi tarjeta de crédito y compré un vuelo a Boston, Massachusets, donde está el Carlos, mi exnovio y mi mejor amigo.

Quiero conocer esa ciudad viejísima, además de ir a Nueva York.

De ahí a ver qué más pasa.

Es tarde y no puedo dormirme. Mañana tomo un autobús rumbo a Phoenix, y de ahí el vuelo a Dallas, Texas; luego a Boston. Espero encontrar al Carlos, lo mato si no llega puntual al aeropuerto. Espero que rinda el efectivo. Chin, espero demasiadas cosas… y, por si fuera poco, también espero el amanecer. Ya quiero que sea mañana.

sábado, agosto 05, 2006

see you tomorrow


Desde aquí se veía la luna partida en dos,
Pero después de un ‘fijor’ descubrióse.
Era una nube la asesina imprudencial
Que asfixió los mares satelitales de ese día.
Noche espesa, noche del 01 de agosto
En que no sabía el escozor del destino
Y la sobriedad con la que hoy escribo
Lo que pasa mañana. Nos vemos luna
Mañana en Tijuana.