


He de confesar que aparte del trenecito del Parque Infantil y del de Mundo Divertido (que yo misma manejaba cuando trabajé ahí) no conocí nada similar. Mi mamá asegura que de niña viajé en uno hacia no sé dónde, pero no sé si creerle: no recuerdo ni un detalle.
En Boston no hay tren precisamente, sino subway. Eso es lo más parecido a una cosa arrastrada en vías de metal que yo he conocido. Nunca me había subido a una cosa así, pero me encantó. Parecía estar en una película de esas hollywoodezcas en las que de pronto habrá una persecución, un protagonista drogadicto, una pelea a tiros o algo parecido.
Mi impresión de la ciudad fue singular: al haber viajado por Estados Unidos antes a algunas ciudades del oeste me había hecho pensar que todo era igual. Hijole, me equivoqué.
Boston, si es cierto, es como un miniNew York. No hay plazas grandísimas en calles grandísimas en cuadras grandísimas a distancias grandísimas, como en las ciudades nuevas del oeste. Es la Nueva Inglaterra, como me habían dicho que le dicen. ¡Es verdad! Por contadas veces, la gente no mintió.
Las calles angostísimas, con edificios altísimos, parques grandísimos, gente multiracialísima caminando, banquetas peatoncísimas… todo muy europísimo. Se nota que por acá inició la conquista inglesa.
Algo que llamó en especial mi atención fue el periódico METRO que se reparte de forma gratuita en el subway. Es una pequeña publicación que vive de la publicidad y maneja un nivel regular en cuanto a información. He tomado algunos ejemplares para mi colección. La verdad es que desde el verano que viví en Phoenix Arizona y conocí Prensa Hispana, semanario gratuito, tengo la idea de hacer algo similar en Sonora. Esa es la tendencia, muy relacionada a la información online, porque por ella no se cobra. Creo que la innovación y futuro es ese: casi habrá que pagar a los lectores por que lean, y no al revés.

LATITUDES
Nadie sabe exacto lo que pasó.
Pregúntenle al mundo.
Hemos alzado suelos
y volteado mares enteros
Convertido la luz en combustible
Y la libertad en condición
Rompimos los esquemas de todo pronóstico
Anduvimos días en busca de otras vidas en más esferas
Hemos construido, incluso, ciudades enteras…
A la par, destruido sueños colectivos de civilizaciones
Ideamos monstruos que vuelan sobre el cielo
Reímos de la magia de un tesoro olvidado
Cantamos pestes de la humildad que nos persigue
Mientras elevamos pecho a tierra las convicciones
Todo en un ruido
En un suspiro
Cada segundo enigmático
En una razón de provecho
Jugando en este cielo de ilusiones
Comprendimos que los siniestros
Son solo parte de las alucinaciones
No hemos sacudido la pólvora aún
Ni en el más viejo infierno, amor
Y ni siquiera conocemos los adentros de los cuerpos
Que sinuosos pasean y se accidentan en este andar
No contemos las travesías del alba
Olvidemos la gran noche y volquemos la luz… la esperanza
Ríe hoy fúnebre el mundo
Entre aguas que de vez en cuando cambian
Y aterrizan en el convento de una lágrima
Castigada por no poder surgir a cántaros
A sentir el vacío inútil del desencanto, amor
A sentir perdido el sentido del existir
A revolcar las cenizas del pasado y los pendientes
A detenernos en recordar lavar sólo los platos sucios
Date cuenta que no hay qué perseguir ya
Y después de todo esto, amor
Cae hacia atrás, ríe y adivina mi sonrisa
La misma que en un parpadear se aleja…
para abrir los ojos nuevamente a esta brisa cotidiana
