¿Tiene idea el pequeño, de qué se trata?
martes, abril 17, 2007
domingo, abril 15, 2007
Sin dónde dormir en Tlaxcala

Rebeca y yo ya andábamos algo cansadas de recorrer ciudades y ciudades, con cosas y cosas por cargar. Además casi al final de viaje, son más las cositas acumuladas que parecen de pronto imposibles de cargar ya en las mochilas y los morrales.
Cuando llegamos a Tlaxcala –después de visitar Xalapa, Coatepec, el puerto de Veracruz, Oaxaca y otros rincones –pensamos que quizá podríamos tomarnos unos últimos días ahora sí, entre placeres totales.
Y es que con el presupuesto apretado como lo teníamos, pasamos días comiendo poco, de lata en las centrales, durmiendo en hoteles de muy mal olor a muerte, y viajando en camiones baratos. Ahora planeábamos rentar un hotel mediano, salir y comer bien como recompensa a nosotras mismas de que no gastamos tanto como lo pensamos.
De día la ciudad de Tlaxcala enigmática, no le hallábamos forma, nos parecía entre muy antigua y muy modesta, pero a la vez con vida nocturna pero sin gente. Osea, ¿cómo? Sabe.
El primer hotel que escogimos fue el anexo a la plaza, por el lujo que pretendíamos. Noticia: lleno. ¡Va! No importa, el siguiente. Resultado: lleno. Mmm… con 30 kilos en la espalda dijimos, va, otro. Llegamos: lleno.
Antes del viaje planeamos llevar una casa de campaña por si algo así pasaba, así que no estábamos tan asustadas en qué dormir; ahora el susto era dónde poner la dichosa casita.
Nos ganó el cansancio, el desgano, la desesperanza. Definitivamente no había dónde dormir. Era de noche ya y en la esquina Rebeca y yo nos quedamos viendo a la nada, como estúpidas. En eso:
---- Rebeca, hay que preguntarle a esa señora si hay otro hotel en la zona.
---- Pues sí, vamos.
Fuimos con la señora que estaba con dos mujeres y niños.
---- Disculpe ¿algún hotel por aquí que no esté muy caro y que no sea los tres de este lado porque ya están llenos?
---- ¡Ay pues! No sé. ¿No encuentran dónde dormir? ¿De dónde son?
---- Somos de Sonora, vinimos a conocer pero no encontramos hotel, los que no están muy caros están todos llenos.
--- Vengan a mi casa, yo les presto un cuarto, en serio con confianza, vivo con mis hijas y nietos.
--- No señora que pena –apenas acabé de decir, cuando Rebeca me pateó.
--- Qué vergüenza señora, pero está bien, en verdad no tenemos dónde pasar la noche –dijo apurada Rebeca.
---- Entonces no se hable más, vivo aquí cerca vamos a la casa.
En casa de la señora Martha nos trataron como a unas reinas: nos dieron cuarto propio, baño propio, además nos prepararon cena y desayuno. No nos dejó darle nada a cambio, prometimos enviarle después unas coyotas.
** Se añade foto de la mujer (señora de en medio) y su inmensa familia descendiente, que nos atendió en su casa sin interés algunoVISITA MI FLICKR
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Postales de recorrido vagabundo en unos días.



Ya volví de las tierras circunvecinas del Defectuoso... todo un placer a los ojos, el tacto y el gusto.. además del gusto de conocer tante gente. Oaxaqueños, veracruzanos y tlaxcaltecos... ahora a seguir la inercia de este andar en la ciudad de los mounstruos
